TU CUERPO EXPRESIVO
El cuerpo es el instrumento de expresión más
poderoso que tienes. Si te planteas poner el foco en la calidad de tu
comunicación, esto pasa necesariamente por poner el foco en el cuerpo.
La verdadera función del cuerpo es ser un
vehículo de comunicación en dos vías:
- Comunicación interna (intuición, esencia y profundidad)
- Comunicación externa (comportamientos, actitudes y acciones)
En esa toma de contacto, resulta especialmente
interesante tomar conciencia del esquema corporal y localizar los centros
energéticos que te van a ayudar a posicionarte con firmeza y moverte con
fluidez.
El centro de poder por excelencia es la pelvis, y darte cuenta de cómo
se encuentra en este momento puede suponer la clave del cambio en cómo tesientes en relación contigo mismo y en lo que proyectas hacia fuera.
Otro de los lugares interesantes y determinantes son los pies. Observa cómo
contactan con el suelo, si te proporcionan estabilidad y están alineados con tu
cuerpo o por el contrario juegan a mirarse, inclinarse o incluso esconderse.
Tu cuerpo te habla constantemente de la misma
manera que sin descanso está lanzando mensajes al exterior. Recibe con apertura
y te sorprenderás de la cantidad y calidad de información que te puede
proporcionar. Entrénate en sentirte más.
Tengo un reto para ti: conecta con tus
sensaciones y deja que tu intuición te guíe en la toma de decisiones.
Hazte la pregunta: si mi cuerpo pudiera
hablarme en este momento, ¿qué me pediría? Merece la pena escucharlo. El cuerpo
no sabe mentir.
La información sin acción no sirve, por lo que
te invito a poner en práctica estas claves para entrenar tu cuerpo expresivo:
- Plántate en el mundo con convicción ayudándote de tu pelvis y tus pies.
- Evita gestos impulsivos siendo consciente, preciso y eficiente en tus movimientos.
- Conecta con tu verdad y ponla en tu cuerpo, expresando tu ser esencial.
- Sé vitalista en tus respuestas, poniendo energía en cada acción.
- Abre tu postura y no seas un palo, explorando direcciones y posibilidades.
- Crea tus propios códigos gestuales, expresándote con autenticidad.
- Escucha los mensajes de tu cuerpo y sigue tu instinto.
- Da los pasos necesarios para ocupar tu lugar.
- ¡Primero lo hacemos y luego vemos!
Tu cuerpo es tu casa. Te acompaña desde el
nacimiento hasta el último aliento. Es un gran aliado. Préstale la atención que
se merece y te lo agradecerá con creces.


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