APRENDE A IMPROVISAR

Este post se titula aprende a improvisar, pero ¿realmente se puede aprender algo que, en teoría, no está definido anteriormente?

Cuando hablamos de improvisar, nos viene a la cabeza una acción no preparada. Parece que la improvisación está relacionada con acciones repentinas sin preparación previa, y si buscamos el significado de la palabra improvisar, seguro que aparece algo parecido a esto en su definición. Entonces ¿cómo podemos aprender a improvisar?

Si hablamos de improvisación en la oratoria o de improvisación en un discurso, charla o ponencia en público, tenemos que tener claro de qué estamos hablando. Todo discurso que no esté aprendido de memoria o leído, tiene una parte muy importante de improvisación: si somos muy puristas, podríamos decir que todos nuestros discursos, que no cumplan lo dicho anteriormente, están basados en la improvisación, ya que no los tenemos preparados de antemano y, estando de acuerdo con ello, también es necesario decir que estos discursos se construyen en nuestro cerebro gracias a las capacidades comunicativas que tenemos, a nuestro lenguaje, al uso del mismo, el cual estamos ejercitando desde que nacemos.

Esta capacidad, sumada a nuestros conocimientos, creencias y demás elementos que influyen en la oratoria, nos permiten improvisar nuestros discursos, sin ningún problema (otra cosa es que el contenido del mismo sea interesante o no).

Aunque a nosotros nos gustaría ir más allá y comentar que la improvisación  en una buena oratoria tiene que ver con aquellos elementos que no estaban en nuestros discurso a la hora de empezar a difundirlos en público y que nos ayudan en el desarrollo del mismo, sobre todo porque esos elementos, improvisados, nos permiten dar veracidad y frescura a nuestro discurso. Esos elementos ayudan a que nuestra exposición sea mucho más interesante. 

Voy a intentar explicarme: cuando preparamos una exposición oral en público, del tipo que sea (ponencia, charla, presentación de un producto, una cuenta de resultados... ) lo primero que debemos hacer es dominar el contenido de lo que vamos a hablar. A continuación deberíamos tener muy bien sabido y practicado el texto del contenido y no desde un aprendizaje memorístico, el cual no es nada recomendable a la hora de hablar en público, sino desde un aprendizaje del entendimiento: dominar lo que vamos a exponer es lo más necesario.  Una vez que lo tenemos todo practicado y dominado, podemos utilizar la improvisación para hacer que nuestro discurso sea más fresco y dinámico. 

Por ejemplo, utilizando hechos de actualidad, datos que hemos conocido hace poco, opiniones de personas influyentes, hechos que estén ocurriendo en el momento de la exposición al público, reacciones de la audiencia... todo lo que esté relacionado con nuestro contenido nos puede valer. Su utilización improvisada, porque no formaban parte del contenido de nuestro discurso anteriormente, hace que nuestra exposición gane en calidad.

No hablamos de improvisar sin un porqué, hablamos de improvisar a favor de nuestro discurso: no se trata de decir lo primero que me viene a la mente. Se trata de utilizar los elementos que hay alrededor nuestro para alimentar nuestro discurso y hacerlo crecer.

Por eso decimos que se puede aprender a improvisar: cuando estamos concentrados en el discurso, cuando tenemos el foco puesto en la audiencia que está escuchando y queremos aportarles un valor, es cuando estamos en condiciones óptimas para poder improvisar, porque estamos alerta, nuestro cerebro está con la energía y la atención necesarias para poner a nuestra disposición todo lo que sabemos, lo que hemos oído, leído, lo que ocurre aquí y ahora y poder utilizar todos nuestros conocimientos para improvisar en nuestro discurso. 

Desde esa disposición corporal y mental es desde donde aprendemos a improvisar, y cuando más lo practiquemos mejor improvisaremos.

Vemos en multitud de espectáculos teatrales ejercicios de improvisación. Crean textos, historias y las representan, a partir de palabras o situaciones que dice el público en ese momento y/o que son elegidas al azar. Esto lo hacen porque han practicado mucho y aprendido a improvisar. Existen fórmulas que nos permiten crear en el momento. De hecho, si lo piensas bien, casi siempre estamos improvisando: tú debes ser dueño de tu improvisación.

En conclusión puedes aprender a improvisar, puedes dominar y dirigir tu discurso hacía lo que quieres decir, no a hablar por hablar, si no a ser consciente de lo que estás diciendo y que eso que dices sea coherente con lo que quieres decir.

Autor: Miguel Barco, Actor y formador en DT Talent

Comentarios

Entradas populares