Conéctate
Vivimos a un ritmo frenético, en un contexto
lleno de estímulos constantes que llevan nuestra atención fuera de nosotros y
nos encontramos permanentemente conectados a dispositivos que nos invaden con
información que viene del exterior.
¿Y qué hay de lo que sucede por dentro, en el
interior? Que puede que nos olvidemos incluso de que está ahí, y nos perdamos
lo más valioso que tenemos: a nosotros mismos.
Cuando nos referimos a comunicación,
habitualmente ponemos la atención en lo que los demás ven o perciben de
nosotros, lo que proyectamos hacia el exterior. Pero…, ¿qué hay de mí, de cómo
me siento yo? Hoy quiero que tomes conciencia de algo clave: la comunicación más importante es la quemantienes contigo mismo.
¿Y cómo lo hago? De eso vamos a hablar en este
post.
No importa cuán depurada sea la técnica o la preparación
para la comunicación con los demás, la realidad es que si no me conecto
primeramente conmigo mismo no puedo llegar a conectar con el otro. Así de
simple.
Por lo tanto, hagamos el ejercicio de conectar
con nuestra esencia, que se expresa fundamentalmente a través del cuerpo. Para ello, necesitamos darnos tiempo, espacio
y algo muy básico y que hoy en día se hace cada vez más complicado: PARAR.
La información sin acción no es útil, por lo tanto,
te invito a ir a la acción y a la práctica de la conexión con el interior.
- Baja el volumen a la mente y sube el volumen al cuerpo: el diálogo interno está en una actividad constante, haciendo interpretación de todo lo que sucede y normalmente acompañado de creencias limitantes e ideas irracionales. Puede ser un gran boicoteador de la conexión contigo mismo: mantén a raya a tu juez y observa realmente lo que hay sin intentar cambiarlo. Acéptalo.
- ¿Cómo se encuentra tu respiración en este momento?: la respiración es la conexión con la vida. Nos da información muy valiosa del momento presente (observa su ritmo, su amplitud, el movimiento que se produce en tu cuerpo al respirar…)
- Escucha tus sensaciones corporales: Haz un breve escáner corporal. Ve poniendo el foco en partes concretas de tu cuerpo, como por ejemplo los pies, la pelvis, los hombros, la cabeza… y todas aquellas que estén demandando tu atención. Tu cuerpo habla (y además nunca miente)
De este modo recibirás con más claridad el mensaje que te llega de los
otros, estarás más centrado en el aquí y en el ahora, y por supuesto potenciarás
a tu mejor carismático a favor de ti mismo y de los demás.
Más que nunca…: ¡Lo hacemos y luego
lo vemos!



Es verdad pero que dificil es parar y observarse. Hay que hacerlo un poco todos los dias. Yo lo llevo intentando hace tiempo y con ayuda de Pepa lo voy consiguiendo.
ResponderEliminarEso es Cristina. Gracias por tu comentario. Práctica y constancia. No hay otra. Un abrazo
ResponderEliminar