Conéctate

¿Estás conectado a la vida? Hazte esta pregunta realmente, y escucha la respuesta.

Vivimos a un ritmo frenético, en un contexto lleno de estímulos constantes que llevan nuestra atención fuera de nosotros y nos encontramos permanentemente conectados a dispositivos que nos invaden con información que viene del exterior.

¿Y qué hay de lo que sucede por dentro, en el interior? Que puede que nos olvidemos incluso de que está ahí, y nos perdamos lo más valioso que tenemos: a nosotros mismos.

Cuando nos referimos a comunicación, habitualmente ponemos la atención en lo que los demás ven o perciben de nosotros, lo que proyectamos hacia el exterior. Pero…, ¿qué hay de mí, de cómo me siento yo? Hoy quiero que tomes conciencia de algo clave: la comunicación más importante es la quemantienes contigo mismo.

¿Y cómo lo hago? De eso vamos a hablar en este post.

No importa cuán depurada sea la técnica o la preparación para la comunicación con los demás, la realidad es que si no me conecto primeramente conmigo mismo no puedo llegar a conectar con el otro. Así de simple.

Por lo tanto, hagamos el ejercicio de conectar con nuestra esencia, que se expresa fundamentalmente a través del cuerpo. Para ello, necesitamos darnos tiempo, espacio y algo muy básico y que hoy en día se hace cada vez más complicado: PARAR.

La información sin acción no es útil, por lo tanto, te invito a ir a la acción y a la práctica de la conexión con el interior.
  1. Baja el volumen a la mente y sube el volumen al cuerpo: el diálogo interno está en una actividad constante, haciendo interpretación de todo lo que sucede y normalmente acompañado de creencias limitantes e ideas irracionales. Puede ser un gran boicoteador de la conexión contigo mismo: mantén a raya a tu juez y observa realmente lo que hay sin intentar cambiarlo. Acéptalo.
  2. ¿Cómo se encuentra tu respiración en este momento?: la respiración es la conexión con la vida. Nos da información muy valiosa del momento presente (observa su ritmo, su amplitud, el movimiento que se produce en tu cuerpo al respirar…)
  3. Escucha tus sensaciones corporales: Haz un breve escáner corporal. Ve poniendo el foco en partes concretas de tu cuerpo, como por ejemplo los pies, la pelvis, los hombros, la cabeza… y todas aquellas que estén demandando tu atención. Tu cuerpo habla (y además nunca miente)
Una vez que te has dado a ti mismo la oportunidad de atenderte, entonces, desde esa conciencia y desde esa conexión, sé testigo de lo que ocurre a tu alrededor en el momento presente: conecta con lo que te rodea a través de los sentidos. Mira, huele, toca, escucha…saborea toda la riqueza y los matices que te ofrece la vida.

De este modo recibirás con más claridad el mensaje que te llega de los otros, estarás más centrado en el aquí y en el ahora, y por supuesto potenciarás a tu mejor carismático a favor de ti mismo y de los demás.


Más que nunca…: ¡Lo hacemos y luego lo vemos!

Comentarios

  1. Es verdad pero que dificil es parar y observarse. Hay que hacerlo un poco todos los dias. Yo lo llevo intentando hace tiempo y con ayuda de Pepa lo voy consiguiendo.

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  2. Eso es Cristina. Gracias por tu comentario. Práctica y constancia. No hay otra. Un abrazo

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