La voz carismática
Y ¿qué sucede cuando estamos haciendo una presentación o dando un discurso delante de nuestro jefe y compañeros o delante de un auditorio lleno de gente? ¿Nervios? ¿Hablar muy rápido? ¿Tartamudear?
Si nuestra voz es un “chivato” de nuestro estado actual, ¿Por qué le prestamos tan poca atención, por qué no la cuidamos y entrenamos? Dejemos que sea un poderoso canal para nuestro yo más brillante, con confianza y seguridad, no una señal fluorescente que señala nuestras inseguridades.
Cuando hablo de cuidar y entrenar la voz, no me estoy refiriendo a entrenarla para ser cantantes, locutores o políticos, porque todos nosotros, independientemente de nuestro trabajo usamos nuestra voz para comunicarnos, para influir en las personas de nuestro entorno, tanto profesional como personal.
Ya que tenemos una herramienta tan potente y que tanto impacto puede tener en nosotros mismos como en nuestros objetivos, hagámonos cargo de ella y preparémosla para conseguir una comunicación carismática:
- Bosteza, alto y claro.
- Libera esa bestia que llevas dentro.
- Haz que suden tus músculos vocales.
- Juega con vocales, consonantes y escalas mientras despiertas tu lengua.
- Di en alto “Buenos días mundo, estoy despierta/o”
- Agradece que tienes otro día para vivir, aprender y disfrutar.
- Dirige tu voz donde dirijas tu mirada.
- Cuanta mayor precisión, más potencia en tu comunicación.
- No fuerces tu garganta. Gánate el derecho a ser escuchado.
- Confía en que el valor de tu comunicación atraiga la escucha del resto.
- Haz caso a tus señales corporales. Cuídate e hidrátate.
- Bebe antes de tener sed. No esperes. “Be water my friend”
- Escucha y habla sólo lo necesario. Comunicarás más.
- Los silencios son un regalo, no sientas presión por rellenarlos.
- ¡Lo hacemos y luego vemos!
¿Hablamos?



Estupenda como siempre, Natalia
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